Todavía encuentro por aquí españoles, y cubanos, que respetan y aman a una mentira tan grande como la de Fidel Castro. Cada cuál puede creer lo que quiera. Pero para poder creer, hay que leer, varias fuentes, y comparar, tener la voluntad al menos de poner en duda en cualquier cosa, sea del bando que sea, y tener un mínimo de inteligencia despertada, no condicionada. Más lo fácil, es creer lo que primero que te dicen, fuentes con la etiqueta “fieles”, cuando en las sombras existe todo un argumento que desmonta cualquier opinión positiva, de Cuba, y del extinto Fidel. También en la democracia de tu corazón, España, u otras.
 
Cuando era niño, en la escuela, esa especie de atmósfera proteccionista como campo de cultivo de cerebros procomunistas, socialistas, y fidelistas, todo era perfecto. Y las noticias hablaban de la perfección, y lo malo que era el enemigo que traficaba con drogas, y cómo jodían a su población las propias autoridades que no hacían nada para impedir la droga. Pero en Cuba, ay! Cuba, mientras “Fidel el perfecto” defendía una cosa a los ojos ciegos de los cubanos, por detrás traficó con drogas durante 20 años en nombre de una jodida justificación, igualmente falsa, el bloqueo. 500 millones de dólares al año, aunque fuesen ilegales y viniesen de la droga, son muchos para haber hecho de Cuba un país mejor. Pero no. Cuba siguió nadando en mierda y los cubanos nos comíamos los mocos unos a otros.
 
Y encima, Fidel acabó con Ochoa y en general con todos los que estuvieron en esa época por conocimiento del hecho. ¿Cuál hecho? No se sabe. Pero fuese el que fuere, ningún hecho justifica matar a nadie, menos sin garantías justas en un juicio justo, más cuando los muertos eran amigos y cumplieron las órdenes de “Fidel El Querido”.
 
El Caso Ochoa, las drogas en Cuba, y el exasperante poder de Fidel y Raúl sobre la vida de los cubanos, es lo más parecido a un agujero negro. Todas las pruebas y verificaciones advierten que ahí está, lo sientes, lo intuyes, pero no lo ves, tiene el poder suficiente para invisibilizarse. Eso es la Cuba de Fidel.