El fuego oculto del empleo en España

Cuando veas las barbas de tus vecinos arder, apágalas. Es el mejor apoyo que pueden necesitar en un momento, ya imaginas, de peligro.

Pero huimos y los desempleados caen como moscas. Pero aguantamos porque el miedo es horrible y aceptamos limosnas del Siglo 18 para continuar “trabajando”, en una especie de limbo mental, en algo cómico que es ya “trabajar”.

Como dicen en mi país. Haz como que me pagas, y yo haré como que trabajo.

El ejército de infelices desempleados en España es tal que si toses te expulsan como un quiste y a por otro idiota que acepte una barraca y una rebanada de pan al día. 300 euros brutos al mes caen como la distancia de una gota en una cueva.

Entonces, viene el listo de un periodicucho naranja y dice: Pero son pocas horas. Sí. Las pocas horas de todos los fines de semana al año. Juguemos a ser idiotas.

Un bruto piensa en 300 euros brutos, del que quitando impuestos por una subida bruta del Gobierno, quedan en 250 más o menos. Luego al descontar el consumo de combustible del coche que también ha subido brutamente con el que vas al “supuesto” trabajo: son, dinero efectivo y limpio, 200 euros un poco menos bruto. Y sin vacaciones.

Cuando veas las barbas de un amigo arder, busca al ignífugo, y asústale también. Una Huelga General Indefinida quizás funcione como extintor.

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