La Cretina Realidad (21)

lacretinarealidad
Escenario A

El abuelo Ramiro era un hombre de muchos recursos, Mateo también lo es. El maño de Ramiro era mañoso en todo lo que hacía como vi a pocos hacer. Lo mismo reparaba un tejado que se inventaba un Belén para Navidad con farolitos y fuentes de agua. Lo mismo pegaba unos cuernos de toro al esqueleto de una cabeza de vaca, con silicona, y a funcionar, quién sabe para qué ornamento tenebroso en un prodigio esquelético antinatural. Tenía todo tipo de herramientas para sus cosas, como es lógico y natural, claro. Mateo también tiene herramientas de trabajo suficiente para montar él solo una Multinacional de la construcción. Pero aquel día justo necesitaba un cepillo eléctrico que por causas extrañas no tenía. Ramiro se lo prestó. Un cepillo eléctrico flamante, en su caja, como nuevo. Mateo lo rompió. Agrietamiento de correa, fallo localizado. Apenado comentó a Ramiro la pérdida, pero el maño y cuidadoso hombre aún tenía en su poder el papel de compra con el que Mateo prometió devolver la herramienta en garantía. La señorita del Carrefour miró el papel. Miró a Mateo. No hay garantía señor. La compra se hizo hace quince años.

Escenario B

Dicen que en Aragón la gente son cabezonas a más no poder. Dicen que son testarudas. Ella lo comprobó cuando de pueblo en pueblo viajaba impartiendo conocimientos. Aquella aula parecía la mejor del mundo, no importaba el pueblo, ni la población de 40 personas en invierno. Lo importante era tener un aula en las condiciones más modernas para enseñar a los cuatros gatos del pueblo, cosas que le valiesen para chapotear en el mar de Internet. Se extendió la voz en la Comarca que había un curso para emprender y sacar partido a la red. Y se llenó el aula con los otros gatos de los otros pueblos. Un aula ultra moderna con pizarra electrónica que graba y reproduce todo lo que ocurra en su lienzo blanco, proyector, ordenadores, y wifi. Cuando ella encendió el proyector para comenzar el curso, la imagen estaba al revés. Ella dijo: Dadme el mando del proyector y configuro la imagen. Entonces comenzó la discusión. El administrador del aula del pueblo sugería, porque en cursos anteriores todo fue resuelto a su manera, que la profesora invirtiese su pantalla de Windows, que es algo así como renacer zurda, o impartir un curso al revés. Quizás aún sigan discutiendo qué es mejor.

Carmena en la mirilla, Zapata en el zapato

Manuela Carmena
Fuente de foto: somosmalasana.com

Primero que todo, quiero que sepas que no me gusta nada la violencia, soy un pedazo de pan, una pluma, una hoja, un algodón de azúcar. Zapata, hoy el exconcejal de Cultura en Madrid, dice lo mismo.

A nadie le gusta la violencia ni los chistes negros antisemitas, ni antiespañoles, ni anticatalanes, ni antivascos, ni anti la nacionalidad que sea de alguna parte cierta, ni anti sexista, ni homófobos. O sea, que nadie jamás ha contado un chiste del estilo que sea. Somos unos santos. Somos los humanos más tristes de este triste mundo. Qué pena.

Al paso que vamos, no podremos pensar en reírnos de nosotros mismos so pena de cárcel o el escarnio público. No podremos ser nosotros mismos en las redes sociales. Y esto es un verdadero problema que fomentará la “doble moral”, la capacidad de aparentar lo que no se es. ¿Te fiarás de un futuro candidato de un Partido porque sus perfiles sociales son tan legibles y perfectos, que no tienen tacha? ¿Es creíble una persona sin fallos? ¿Quién engaña a quién si no podemos saber cómo es una persona de verdad?

La gente aprende. Y ahora mismo están aprendiendo que no vale cualquier cosa en las redes sociales, que no puedes ofender a nadie, menos si piensas meterte en política. La gente está aprendiendo, bajo el miedo del escarnio y la condena real de un juez, a esconder sus emociones, lo que piensa.

Este resultado es precisamente el que quiere el Partido Popular en el gobierno, resumido o aunado todo en la última Ley de Seguridad Ciudadana. Entres otras cosas, esta ley graba con multas imposibles de pagar a un obrero si silba a una mosca.

Por otro lado, si ya es difícil escribir y verter una crítica, imagina hacerlo sorteando las trampas del vocabulario y la gramática para no caer en la ofensa, y evitar implicaciones judiciales. Eso se llama “autocensura”. Las dictaduras son especialistas en hacer que la propia gente se autocensure, los escritores, los periodistas, los artistas en general. Y el último escalón de esta vía de agua es la ausencia de “Libertad de Expresión”.

Adelante. Estoy esperando la justificación de que Zapata es (era) ya de un Partido político y debe dar ejemplo, etc. Correcto. Pero la mayoría de sus tristes tuitts fueron lanzados a la cara del público hace 4 años, hace tiempo, antes de tomar posesión del cargo. Destapado el caso, lo mejor es desaparecer para salvaguardar a Carmena, y aún mantener virgen su imagen de Partido nuevo y justo.

Siempre lo digo: En política no hay nada casual. ¿A quién le interesa destapar unos viejos tuitts de una cuenta que nadie recuerda ni nadie ha oído mencionar nunca? – No tenía ni idea de que el sujeto Zapata existía- Ya lo sabes.

Al PP le interesa romper la credibilidad de Carmena en Madrid, y en general si pudieran, la credibilidad de todos los nuevos de Podemos. Eso significa que los de Podemos, si pueden, deberían hacerse una revisión de cuentas sociales, una ITV del tiempo atrás y borrar cualquier desliz, o autoinculparse como una vacuna ante el casi seguro mal siguiente.

Los que conocen un poco de redes sociales conocerán del efímero valor de un twitt. Tan pronto aparece, tan pronto cae al fondo del timeline perdiendo todo interés. Pero no. En este caso, una empresa especializada ha rebuscado en los miles de twitts años atrás para destapar el caso. Probablemente sea tan sencillo como introducir una palabra “chiste” y la herramienta social hace el trabajo sola. Ese es el problema, el juego sucio, la incapacidad de aceptar los resultados electorales. Alguien se ha molestado en buscar las 4 patas a Zapata, y las ha encontrado.

Una vez Zapata se convierte en piedra, habría de expulsarlo.

Cuba in Splinters, nueva narrativa cubana

Sigo los pasos de Orlando Luis Pardo en Internet. Ahora conozco su edición del libro “Cuba in Splinters” de la editorial OR/Books, y le agradezco que acerque al público general la nueva narrativa cubana que, sin ser nueva, o siendo vieja ya por la sencilla y triste razón de una dictadura que silencia las voces críticas, nos ilumina, y agranda a su vez la cultura cubana.

Orlando está haciendo una labor indiscutible sobre la visibilidad que merecen los escritores cubanos que de otra manera nunca verán la luz, ni otras tierras. ¿Qué es Cultura? ¿Quién decide lo que uno debe leer o no? Efectivamente. Ni Fidel Castro ni las grandes Editoras internacionales prostituidas de éxitos comerciales, al margen discutible de la calidad intrínseca que debe tener la Literatura, pueden ni deben arrogarse el derecho de la luz sobre escritores y libros.

Un criterio de selección, Orlando Luis, una editorial OR/Books, un libro “Cuba in Splinters”.

Algo se mueve

Una sensación de barco a la deriva recorre su cuerpo. ¿Cuándo se rompió el mástil? ¿Dónde? ¿Qué viento sacudió sus rodillas y cambió su punto de vista? Arrodillado como un penitente tuvo ante sí la certeza, el miedo a las palabras que nunca se dicen, pero que están. No era suficiente. Se dejó caer por fin a ras del mar del parquet. Flotaba.

Al otro lado de la ventana los troncos y ramas desnudas de los árboles como una telaraña. Los coches como moscas, la gente como insectos. La nieve blanquísima ponía demasiada luz en la escena.

Al otro lado de la ventana el náufrago se hizo un café como si nada. Necesitaba algo caliente que asir, algo tibio y cálido, masticar abrazos por ejemplo, tragar las caricias y los besos que se fueron por la puerta, en el aire, como los fantasmas.

Miraba el pozo del café con la fe un avistamiento de tierra, pero no había nada.